Juventud, riqueza del patrimonio nacional

Juventud, riqueza del patrimonio nacional
Foto de fauxels en Pexels

En los inestables campos universitarios donde fuimos engendrados se crean leyendas de todo tipo, tal vez la más promisoria sea que en sus tierras se halla enterrada una basta riqueza.

Mucho se escribe, y en consecuencia se lee, de las almas jóvenes sin amor por la bravía historia que nos legaron nuestros héroes, pero poco se habla de quienes tratan de imitarlos, de quienes buscan la emancipación ya no de naciones, sino de ideas impropias de la cultura paraguaya.

Cómo plata yvyguy, que cuando la noche se hace más negra y un resplandor mata por segundos la oscuridad, en la lejanía anunciando el brillo de las alhajas de antaño, así son las joyas que peregrinan entre sus muros que sólo se muestran a los buenos y de nobles corazón.

Mucho se escribe, y en consecuencia se lee, de las almas jóvenes sin amor por la bravía historia que nos legaron nuestros héroes, pero poco se habla de quienes tratan de imitarlos, de quienes buscan la emancipación ya no de naciones, sino de ideas impropias de la cultura paraguaya.

Es fácil reconocerlos, buscan merecer un coro de trompetas al oído en los cielos, aunque cueste rótulos de los más exóticos en la tierra, van vestidos fuera de moda y sirven unos a los otros sin esperar nada a cambio; una generación de nuevos héroes que llevan libros en las manos en vez de espadas y oraciones como escudo.

Quizás surgen y se atraen como imanes a fuerza de desesperación a lo extraño o por una necesidad imperiosa de resguardar las futuras generaciones, sin campaneros de por medio, vislumbran sueños de grandeza para toda una nación como en la época colonial, inverosímil pero cierto.

Es fácil reconocerlos, buscan merecer un coro de trompetas al oído en los cielos, aunque cueste rótulos de los más exóticos en la tierra, van vestidos fuera de moda y sirven unos a los otros sin esperar nada a cambio; una generación de nuevos héroes que llevan libros en las manos en vez de espadas y oraciones como escudo.

¿Puede el amable lector al subir la vista y el pensamiento para visualizarlos? Han vuelto a este tiempo, con otras siluetas, tal centinelas con lumbres a encender los candiles de los desprevenidos, siga la luz antes que sea tarde. 

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