El psicologismo como nuevo concepto de secta

El psicologismo como nuevo concepto de secta
Si en primera instancia supone, un gran avance para la psicología y psiquiatría, el interés por la dimensión mental del ser humano, sin embargo, esto ha abierto una brecha para el surgimiento de diversas formas alternativas de psicoterapias, además del incremento de prácticas pseudo terapéuticas por la psicologización de la experiencia religiosa.

Desde la última década viene en aumento las demandas con los cuidados de la salud mental, y una preocupación mayor por las enfermedades psicosomáticas, además de una creciente atención a los trastornos mentales.

En el vertiginoso ámbito de la ayuda psicológica, la exploración de las necesidades personales hacen que proliferen grupos sectarios; Como los de crecimiento personal o coaching, otros liderados por chamanes, gurús, maestros o sanadores, y sin excluir los grupos en donde se aplican prácticas pseudo terapéuticas como el yoga, programación neurolingüística, constelación familiar, rebirthing, entre otros, que bajo aparente tratamiento convencional, atrae y seduce los potenciales “pacientes.

Dentro de todo, uno de los grandes perjuicios de la aplicación de estas formas terapéuticas es el efecto placebo que produce un alivio momentáneo de los síntomas de una enfermedad, debido a la sugestión de la “sanación por el poder de la mente” o de algún otro mecanismo “mágico” con nula sustentación científica. 

Por citar un ejemplo de ello, está en las técnicas en donde se sostiene que todas las enfermedades tienen un origen emocional; Por lo tanto, el cáncer, las inflamaciones crónicas, hipertensión, diabetes y otras enfermedades conocidas son curadas a través del poder de la mente en detrimento de todo tratamiento con medicación y la negativa a las consultas con los especialistas de la medicina.

En base a lo anterior, no es por parcial interés, explicitar que las únicas formas válidas de psicoterapia son aquellas basadas en “evidencias científicas”. Con el presente artículo se trae a colación la estafa realizada en este ámbito, por otra parte, es de vital importancia, disuadir sobre el peligro del Síndrome de Dependencia Grupal generado a través de la pertenencia de los Grupos de Manipulación Psicológica (GMP). Dentro del DSM-5, la única referencia que se encuentra a los problemas generados por los GMP se sitúan dentro del Trastorno Disociativo no Especificado, en el cual habla de una “perturbación de la identidad debido a una persuasión coercitiva intensa y prolongada (ej. lavado de cerebro, reforma de pensamiento, adoctrinamiento) en cautiverio, tortura, encarcelamiento político, reclutamiento por secta o culto, o por organizaciones terroristas”. Los criterios que sirve a un diagnóstico para el Síndrome de Dependencia Grupal engloba una serie de síntomas como el deterioro de las relaciones sociales, cambios en la actitud hacia las personas del entorno (actitud fría y distante, mentiras, hostilidad, etc.), autocrítica desmedida hacia su pasado pregrupo, deterioro laboral, económico y/o sexual, entre otros.

En toda relación psicoterapéutica existe la persona del terapeuta y la persona del paciente (o cliente potencial).

Cuando se trata de un líder sectario, presenta características como ser del tipo dominante, con fuertes tendencias narcisistas, aspectos de grandiosidad y paranoidismo, mostrándose como persona muy elocuente y diestro para manejar los problemas de índole emocional a través de una oratoria ampliamente seductora.

Puede mostrarse como una persona que ha recibido un “llamado especial” e incluso, una “revelación” divina para realizar sanaciones que otras personas no son capaces de hacerlo. 

Delante de este, el grado de exposición del paciente, ( cliente) es la de una suma vulnerabilidad. En un proceso terapéutico “padrón”, el terapeuta trabaja por la autonomía del paciente y su pronta recuperación, mientras que en las relaciones anti-terapéuticas, el paciente se vuelve un auténtico creyente, dependiente de la relación con el terapeuta, traspasando límites formales, llegando a ser con su mentor; amigo, amante, empleado, colega e incluso, reclutador, mediante una relación de endiosamiento de la persona del terapeuta. 

Cabe mencionar que el problema de las sectas no es algo nuevo, pero con el incremento de la denominada new age y el aumento de los problemas de índole emocional, la procura por las “sanaciones espirituales” se encuentran en vertiginoso crecimiento.

En un breve recorrido por páginas en las redes sociales que denuncian esta clase de prácticas, se observa que la exploración de las técnicas citadas anteriormente viene ganando miles de adeptos cada día. Así mismo, no son pocas las denuncias de que la permanencia a tales grupos han generado un sin número de perjuicios colaterales que ha costado incluso la vida de muchas personas.

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